Una certificación solo impacta el capital comprometido cuando está aprobada o cerrada, nunca cuando está meramente emitida o comprobada: emitir no es cobrar ni es un derecho firme de cobro, es un aviso.
Una certificación no es un interruptor de encendido/apagado: recorre cuatro hitos lineales y cada uno significa algo distinto. Emitida → comprobada por la Dirección Facultativa → aprobada por el promotor → cerrada/liquidada. Emitida es comunicación ('he ejecutado esto, lo comunico'); comprobada es la revisión técnica de la DF; aprobada es el compromiso de pago del promotor; cerrada/liquidada es el cierre de caja, cuando el dinero llegó.
La regla que manda: una certificación solo impacta el capital comprometido cuando está aprobada o cerrada, nunca cuando está meramente emitida o comprobada. Por eso un financiero que mire el avance de obra y no vea cash, la primera pregunta que hace no es '¿cuánto has ejecutado?' sino '¿cuánto está aprobado?', porque solo lo aprobado es promesa vinculante de pago.
El desempate de avance de obra vs. avance de caja: el certificado emitido mide avance de obra certificado; el liquidado mide avance de caja (lo realmente cobrado); el % de cobro = liquidado / certificado emitido × 100, y casi siempre va por detrás del avance físico. Ejemplo inventado: obra ejecutada al 80 %, certificada al 80 %, cobrada solo al 60 %. El recién llegado grita '¡error de 20 puntos!'. El del oficio dice: no hay error; hay documentos en circuito entre emitida y aprobada (el promotor tarda semanas en firmar) y entre aprobada y cobrada. El único número que puedes llevar a tesorería como caja es el liquidado; todo lo demás es promesa en distintos grados de firmeza.
Método de Urban Field Projects, con la voz de Pol. Guía general, no asesoría; el caso concreto lo valida el profesional colegiado. Verdad medida, sin datos de operaciones reales.