Para el papel legal y el banco manda el PEM maestro contractual; el margen contable reconocido, en cambio, cede al criterio del contable (estimación viva por grado de avance), no al importe contractual congelado.
Un mismo proyecto puede enseñarte tres PEM a la vez y que ninguno coincida, y no es error de nadie: cada uno mide una cosa distinta. El PEM medido sale de las mediciones vivas de obra (hipótesis actualizada, cambia con cada visita); el PEM presupuestado es el agregado de partidas al arrancar (número estático que envejece); el PEM maestro es el heredado del contrato firmado (hecho legal vinculante, no estimación).
El desempate se parte en dos planos, y aquí está el matiz que un manual no da. Para el papel LEGAL y FORMAL —el contrato, la valoración que enseñas al banco, el compromiso que obliga— manda SIEMPRE el maestro contractual: la contratación y la aprobación son hechos jurídicos que obligan, mientras una medición o una proyección son hipótesis que aún respiran. Pero el MARGEN que reconoces en contabilidad no se ancla siempre al contractual: la norma contable de contratos de construcción (PGC / NIC) trabaja con estimación VIVA por grado de avance, así que el margen reconocido cede al criterio del contable, no al importe contractual congelado.
Ejemplo inventado y redondo: presupuestado 900.000, se firma contrato por 1.000.000 (maestro), a mitad de obra el medido da 1.050.000 porque un capítulo creció. Al banco y al papel legal va el maestro (1.000.000). El medido (1.050.000) enciende una alerta —la obra tiende a irse por encima de contrato, vigila el margen— y el contable, para el reconocimiento de resultado del periodo, trabaja con su estimación viva por avance, no clava el 1.000.000 como dogma. Tres cifras, tres funciones: el maestro es el ancla formal, el medido avisa, y el margen reconocido es cosa del contable.
Método de Urban Field Projects, con la voz de Pol. Guía general, no asesoría; el caso concreto lo valida el profesional colegiado. Verdad medida, sin datos de operaciones reales.