No hay que esperar al desglose para empezar: se trabaja con un capítulo agregado provisional ('total proyecto'), marcado como tal, y cuando llega el desglose por capítulos se sustituye con cuidado de no pisar lo ya certificado.
La tentación del novato es esperar a tener el desglose por capítulos antes de trabajar. El oficio hace lo contrario: ocupa el hueco con un único capítulo agregado provisional —un 'total proyecto'—, marcado claramente como provisional (no como partidas cerradas), para poder planificar y certificar en grueso desde el primer día.
Cuando más tarde llega el desglose real (el proyecto ejecutivo con sus capítulos), se sustituye el agregado por el detalle, con una cautela innegociable: no se pisa lo que ya está en marcha. Si sobre el agregado ya se apoyan certificaciones emitidas o decisiones tomadas, no se reemplaza en silencio; un humano casa lo ya certificado con el nuevo desglose para que las cuentas cuadren. Regla de oficio: un provisional lleva SIEMPRE su etiqueta de 'pendiente de desglose', porque en cuanto la pierde alguien lo toma por partidas cerradas y construye encima un error.
Ejemplo inventado: un proyecto entra con un total de 500.000 y aún sin capítulos; se abre 'total proyecto — 500.000 (provisional)' y se certifica en grueso un par de meses; luego llega el ejecutivo con veintitantos capítulos. ¿Se sustituye sin más? No: como ya hay certificaciones apoyadas en el agregado, primero se casa a mano lo certificado con el nuevo desglose, y solo entonces se detalla. Empezar rápido, sí; pisar lo hecho, nunca.
Método de Urban Field Projects, con la voz de Pol. Guía general, no asesoría; el caso concreto lo valida el profesional colegiado. Verdad medida, sin datos de operaciones reales.