El expediente avanza solo hacia delante y de una en una: no hay saltos, y retroceder exige un override con motivo de administración que deja rastro; un rojo legal detiene todo.
El expediente recorre puertas ordenadas como una máquina de estados estricta. Para avanzar a una puerta hay que cumplir todos los requisitos bloqueantes de todas las puertas anteriores. Y además: no hay marcha atrás libre —retroceder exige un override con motivo de administración—, y no hay saltos —no se pasa de una puerta a otra dos escalones por delante, se avanza de una en una—. Es linealidad pura y acíclica.
Requisito bloqueante vs. informativo, el desempate que confunde al novato: bloqueante = sin cumplirlo, la puerta no avanza, punto; informativo = si falta, genera un aviso pero deja pasar. Ejemplo inventado: se puede empezar a comercializar sin la ficha comercial completa si la obra ya está muy avanzada (requisito informativo: avisa, no bloquea), pero no se pone un solo ladrillo sin licencia de obra del Ayuntamiento (requisito bloqueante). El dicho del oficio: el rojo es física, el amarillo es papeles.
La puerta de viabilidad exige lo legal en verde o amarillo: un rojo legal —una anotación registral, una carga sin resolver, un amparo— detiene todo, y no se sortea. En la puerta de decisión (el comité que compromete capital) la regla sube: ningún semáforo puede estar en rojo. Y la nota simple es la llave de la primera puerta: el avance de viabilidad a decisión requiere documento de titularidad registral (nota simple o cargas confirmadas); sin ese papel, el expediente queda en rojo legal y no pasa. El override existe, pero deja rastro y pide motivo; si una puerta no abre, la pregunta correcta es '¿qué requisito bloqueante falta?', no '¿cómo la salto?'.
Método de Urban Field Projects, con la voz de Pol. Guía general, no asesoría; el caso concreto lo valida el profesional colegiado. Verdad medida, sin datos de operaciones reales.